Yolanda's profileYoliholiPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
Yoliholi |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Dios, esa criatura desconocida:
"Es cierto que perteneces a Victor. Eres parte de su obra, eres su vida. Si ese avión despega y no estás con él lo lamentarás, tal vez no ahora, tal vez ni hoy ni mañana, pero más tarde, toda la vida. Siempre nos quedará París. No lo teníamos, lo habíamos perdido, hasta que viniste a Casablanca, pero lo recuperamos anoche. Nunca me dejarás, yo también tengo mi labor que hacer, y no puedes seguirme adonde voy, en lo que voy a hacer no puedes tomar parte... Yo no valgo mucho, pero es fácil comprender que los problemas de tres pequeños seres no cuentan nada en este loco mundo. Algún día lo comprenderás.... Ve con él, Ilsa.".
De vez en cuando me paso por:
¡Gracias por tu visita! ¡¡Comenta algo!!
Yolanda Llosa Mariatwrote:
ANÓNIMO LADRÓN, FIRMA POR FAVOR...
Mar. 20
RaMGoN ...wrote:
Como me gusta el video de la justa justicia, tremendamente claro al respecto, probablemente te lo tome prestado, saludos Yolanda!!
Feb. 25
Yolanda Llosa Mariatwrote:
¡¡¡Feliz año!!! ¡¡¡Y felices Reyes!!!
Jan. 6
Rafawrote:
Dec. 22
RaMGoN ...wrote:
Ey hola Yolanda!! Sorpresa que me has dado con Cigarettes de Russian Red!!, gracias por este pequeño regalo para los oídos que has puesto en tu espacio.
Dec. 17
|
6/28/2009 Mini, Peep y el chico del tatoo
La calle está gris incluso cuando el sol golpea con fuerza cada átomo de mi campo visual. Camino, inerte, y casi vuelo, sólo tengo cuerpo y éste va autómata por la vía. No sé exactamente a dónde ir, pero no puedo estar parada. Entro en la boca de metro de Callao, de mi derecha, valido el abono, entro y me siento a esperar mientras me pongo los cascos de música despacio. EL tiempo se deforma, elástico y adquiere un cariz eterno, infinito. Todos pasan por delante de mis ojos mientras me meso el pelo. Cojo un mechón, fino y lo enrollo entre mis dedos. EL señor alto, serio, corta mi mirada con su andar rápido. Le sigo con los ojos, fijos en su chaqueta sucia y tan gris como la luz de fuera. Y parece triste o descontento, irá a trabajar o comer con sus suegros. El chico punky no tiene tanta prisa y se recrea un poco más en mi vista. Es desgarbado y delgaducho, tranquilo, sus movimientos distan de lo armónico, sus zapatos podrían llevar fácilmente cuatro suelas y en su sonrisa se refleja su juventud despreocupada. Éste aún no tiene suegros, no. La joven menuda parece nerviosa, calza unas bailarinas acorde con su tamaño, diminutas. La carpeta que abraza con fuerza, tiene casi la longitud de su tronco, parece una caricatura de personita. Sus pasos son muy amplios para sus piernas, no camina, salta. Y lo hace de manera graciosa, casi cómica. No sonríe pero sus ojos están achispados, está contenta y excitada y llega tarde. Un chico le espera,seguro, en alguna de las estaciones, me muero por saber cómo es. Por delante de Mini, se adelanta una señora de edad indeterminada, pero seguramente de grosera pregunta. No parece acostumbrada a viajar de ese modo. Sus tacones, último modelo peep toe, suenan con eco y garbo. Sabe, sabe mucho. Y aún conserva todo su atractivo. EL chico punky no le ha quitado la vista de encima, ni del escote. Mini parece sumida en ensoñaciones felices. El hombre de gris ha desaparecido. Miro a ambos lados, no está. Mi vista de lejos no sirve de mucho, pero ninguna de las figuras borrosas del fondo parece él. Espera, ¿qué es eso? Ya le veo. ¡¡¡No lo hagas!! – Mini sale de su nube y grita en la dirección del hombre. Su chillido es tan agudo que se superpone a mi música y me hace quitar los cascos. Por favor, escuche, se puede caer, puede perder el equilibrio- El chico punky ya no mira a la mujer. Dejadle- La mujer ordena con autoridad- No lo hará. En esos momentos todo sucede muy deprisa, parece que va a dar un paso adelante, pero duda. El chico joven se abalanza y lo placa en el suelo. La cabeza del hombre choca con un golpe seco y sonoro y cae inconsciente. Todos nos miramos sin saber qué ha pasado. Dije que no le hicierais caso. Era un farol- La mujer nos mira con rabia. ¿Cómo puede estar así? - Los ojos de Mini, ya no chispean- ¿Alguien tiene cobertura?¡Llamen a un médico! El chaval aún está en el suelo, el hombre yace a su lado. Está catatónico y asustado. Yo no puedo moverme del sitio. Busco el móvil y salgo corriendo en busca de línea. Emergencias… Al abrir los ojos, ve a la mujer, cigarro en mano, de pie y distante. Después, mira al resto, arremolinados en torno a él, con ojos asustados. No se mueva, se ha dado un golpe muy fuerte en la cabeza- Mini presiona con sus manitas un pañuelo rosa sobre la cabeza del herido, cortando la hemorragia que, escandalosa, tiñe el cabello del hombre. El chico aún no puede decir nada, sigue alucinado. La mujer succiona el humo de su cigarro, indiferente. Una camilla se acerca al lugar y rápidamente dos hombres nos apartan y comienzan a atender al herido. Uno de ellos pregunta al chico joven, aún atónito, qué ha pasado, pero no obtiene respuesta alguna. Mini, rápida, le hace un resumen de lo ocurrido, tras el cual el paramédico repara en la mujer y se incorpora. Señora, no se puede fumar aquí. Apague eso- Su tono mostraba una mezcla de asco y desconfianza. La mujer parecía disfrutar con deleite de la respuesta. No entiendo como en una situación como ésta, usted puede pensar en las normas, caballero. ¿No quiere saber qué ha sucedido? – Terminó la frase con una media sonrisa en sus labios. No la entiendo, ya me han explicado qué ha ocurrido. Apague eso. Se equivoca ¿Sabía que este hombre tenía intención de seguir a la joven que le ha cortado la hemorragia hasta un lugar solitario para después raptarla? ¡Pero qué dice! ¿ Y para qué iba a saltar entonces?- El joven por fin abandonó el autismo postraumático, para gritar a la mujer. No pensaba saltar, chico, sólo quería captar la atención de "Campanilla", para ganarse su confianza. Vio que reaccionaria tal y como hemos visto que ha reaccionado, entregándose a la ayuda al prójimo. Es una víctima fácil y sencilla. Un bocadito demasiado goloso para un degenerado. Todos callan durante unos segundos después de que la mujer terminara de hablar. La duda se apodera del arcén y sólo cuando uno de los paramédicos, ajeno a la conversación, termina los primeros auxilios, se oyen unas palabras : “Hay que llevarle a urgencias, el golpe ha sido fuerte”. Tras la salida de la camilla aún nadie dice nada. La pantalla con el tiempo de espera para el próximo tren señala que está apunto de entrar en el arcén. Al parar, la mujer entra tranquila y con una sonrisa, sacude su mano suavemente en señal de despedida a los dos jóvenes que aún se encuentran sin saber qué pensar. EL tren se va y ambos quedan mirándose. Por fin, Mini habla. ¿Y ahora? ¿Tú la crees?- Mini hablaba bajito. No lo sé, es posible- Su voz no era más alta En ese caso, me has salvado la vida. Gracias. Ahora tocará ir a dónde íbamos. Todo esto es muy raro. Tú ¿adónde ibas?- Mini volvía a estar nerviosa. A rescatar chicas en el metro. Lo hago en mi tiempo libre. ¿ Y tú?- Mini sonríe ante la respuesta del joven. A recoger mi guitarra, que la encargué hace tiempo y por fin me la han traído. Al llegar el siguiente tren, los dos sabían bastante el uno del otro. Parece que Mini sí iba a encontrarse con alguien, para mi sorpresa, en esa misma estación y sin saberlo…
. . . . . . . . . . . . . "I will give you all my devils.
. . . . . . . . . .
6/17/2009 Mayday
Carlos siempre decide en el último momento qué hacer, cuándo estudiar, o dónde comer. Sus planes son inmediatos e imprevistos. Pero sus impulsos no son lo suficientemente fuertes como para llevar a cabo cosas que de verdad quiere hacer. Carlos aún no lo sabe, pero quiere llegar el lunes, temprano a clase. Quiere coger a Ana de la cintura y acercarla muy cerca de su cara y cuando ambos se miren a los ojos, darle un cálido y lento beso. Hay veces en las que se decide y se lanza, y durante la caída va haciendo piruetas impresionantes, hasta que vuelve a su ser, reacciona y se pone a gritar ,mentalmente, del miedo. “La torta es inminente, me la voy a dar”, y piensa para sus adentros “aborten misión”, y justo ¡pum! Se abre el paracaídas salvador que le devuelve a su sitio. Así parece que no ha pasado nada, que él nunca, jamás de los jamases, decidió tirarse de cabeza para conseguir…para conseguir aún no sabe muy bien qué. El caso es que los demás, ni se enteran. Nadie imagina las carambolas que Carlos va haciendo en el aire mientras piensa en lo doloroso que sería un golpe desde esa altura. Y Ana...Ana,seguirá ignorando por mucho tiempo, la cantidad de intentos autofrustrados por el miedo de su "amigo"…
. . . . . . . . “Bienvenidos al concierto, gracias por estar aquí, vuestro impulso nos hará seres eléctricos…”
. . . . . . . . . . 6/14/2009 Socorro…
Tengo el cerebro embotado, llevo varias noches sin dormir bien, nerviosa y alterada, intentando meterme con calzador y embudo kilos y kilos de información, ahí en el hipocampo, embutida. Mi leeeentaaaa meeeenteeee lleva diciéndome que pare de maltratarla hace ya algún tiempo, pero esto es así, debo currarme un verano feliz. Y a pesar del agotamiento, de mi mala leche pre-exámenes y de la histeria colectiva que impera a mi alrededor, no soy infeliz del todo. No sé, tengo “buenas vibraciones” (esperemos que no acaben en seísmos destructores). Ya veremos en qué queda todo. Aún así, el calor bochornoso de estos días, me ha dejado pelín tocada y creo que desvarío ligeramente, fíjense ustedes, que hasta creo que las cosas no van a terminar tan mal,como yo preveía. En fin, el Sistema Nervioso espera expectante a que le hinque el diente…Dios, por favor, si estás en los cielos…Sálvame Supermán…
"Inserte una frase ingeniosa aquí”
. . . . . . . 6/7/2009 A capa y espada(Primero, dale al play, más abajo...) Lo entiendo. Entiendo cada amanecer en el rojo de tus labios. Comprendo el silencio y la armonía de las palabras muertas, de lo que no dijimos, de lo que está por llegar. Creo cosas bellas, de colores surrealistas y tintes de liberalidad dictadora. Soy así. Y tú no, también lo entiendo. Sé que el tiempo no borra cicatrices, al sol las marca. Y no cura todas las heridas, al sol las quema. Pero quiero decirte un millón de cosas, cosas que siento que jamás podré decir por el calor, por ese sol, por la historia y por el perfume de cada gesto que no me llega. Pero jamás comprenderé el mundo ni a las hormiguitas que lo habitan. No entiendo el afán por añadir más ladrillos a edificios con alturas ya imposibles, porqué ya no te veo los viernes, porqué tienes miedo a confesarme junto a quién eres feliz, porqué no quieres llevar tu camino junto al mío. Nuestra historia es más antigua que nosotros mismos, es anterior a nuestro nacimiento, la forjaron nuestros padres. Y poco a poco hemos ido creciendo, más fuertes y más bellos, más viejos y más despiertos, pero perdiéndonos el uno al otro. Yo creo que te quise. Por lo menos fuiste importante en mi vida. Y ahora, el hecho de qué no estés, me duele y no sé qué significa. El hecho de que personas menos importantes antaño, sean ahora tu bastión y vela, me duele. Y tampoco sé qué significa. Intuyo que tienes miedo. Que yo soy la confirmación de un mundo. Que ya soy del otro lado, del exterior. Y que te conozcan “los otros”, siempre te ha aterrado. Me temes. No a mí, que levanto poco más de metro y medio, si no a mi opinión. Temes que no te acepte. Y lo siento. Siento todo lo que debes de haber pasado, solo. Siento no haber sido consciente antes y no haberte gritado, que aunque no quisieras, yo estaba ahí. No sé si es tarde. Si lees esto, quiero que sepas, que ésta es la declaración de amor más bonita del mundo. Porque yo lo sé todo y me muero por ir a ti, ahora mismo, y soltarlo sin miramientos, pero no quiero hacerte sentir atacado y desprotegido. Sabré esperar, paciente, tu llamada. Sabré esperar este verano, sabré esperar a que ganes confianza y te aclares, a que venzas tus miedos. Sabré escuchar, atenta que me cuentes lo que no sabes que yo ya sé: Que eres feliz de un modo que yo no comprendía y que probablemente jamás comprenderé. Siempre te he defendido a capa y espada, soy tu caballera andante, dime,cuando vengas a por mí cuéntame ¿por qué piensas que esta vez no lucharé?.
. . . . . . . . . . . .
“Él corría, nunca le enseñaron a andar, se fue tras luces pálidas. Ella huía de espejismo y horas de más…”
. . . . . . . . (Sube el volumen)
. . . . . . 5/31/2009 Vamos Rafa, por mi Madre…
En mi casa, cuando pierde Nadal, es día de luto. Mi Madre casi prefiere que mi hermana y yo lleguemos y le soltemos que va a ser abuela. No bromeo, es un drama sin igual. La mala leche materna es de lo más temible, por eso, he huido sabiamente del salón unos cuantos puntos antes de la tragedia. Mi hermano, que el pobre en su ingenuidad infantil aún no ha despertado esa picardía, no lo ha visto venir. Y digo bien cuando afirmo que nunca más olvidará que a Mamá no se le tocan las narices si Nadal no va a jugar la final del Roland. La sucesión de los hechos ha sido curiosa. Segundos después de que terminara el partido, se ha oído un grito en el pasillo “¡Yolanda!¡Nadal ha perdido!” “Mierda”, he pensado, “ahora tengo que ir”. Me he hecho la sueca un poco y mi cabeza de turco favorito (mi hermano) ha desviado la atención justo a tiempo: ha decidido que es buena idea trepar por la librería y tirar los libros de la estantería en un momento tan doloroso como ése. La verdad es que sólo intentaba alcanzar un cómic de una de las baldas, pero el efecto ha sido devastador y se ha armado la de San Quintín. El resto ha sido bastante cómico (para mí, que lo escuchaba desde el otro extremo de la casa) y toda la ira de la afición ha poseído a mi madre y se ha canalizado por su boca, en forma de regañina monumental. Es cierto que “el Trasto” se lo estaba buscando hacía rato, y unos cuantos “pareces tonto” no le vienen nada mal. Además, con los años aprenderá, que los días de tenis pueden ser cruciales en las relaciones familiares y que si no andas con ojo, cualquier partido perdido, puede ser el último…
. . . . . . |
Mujeres taponas.
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|